De la abundancia del corazón / Ayuda para sanar 8

Ayuda para sanar 8: ¿Quién eres tú?

Ya que han oído de Jesús y han conocido la verdad que proviene de Él, (22) desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que esta corrompida por la sensualidad y el engaño. (23) en cambio, dejen que el espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes (24) pónganse la nueva naturaleza, creada para ser la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo.

Efesios 4:21-24 NTV

“la foto que tenemos de nosotros mismos –nuestro auto-concepto—siempre determinara la manera que respondemos a la vida.”

Myles Munroe

Al escribir estas líneas, oficialmente tengo 71.5 años. Estoy feliz de informarles que me encuentro muy sano, feliz y muy ocupado. ¿Por qué es eso importante? Porque mi Padre terrenal murió cuando tenía 71.4 años. Aunque estoy mucho mejor de salud que El, a medida que me acercaba a los 70, el pensamiento sigue estando en mi mente de, “los días de nuestros años son tres días y diez.” (Salmos 90:10 VRS) ya veras, esa fue la escritura que mi Pop me dijo repetidamente a medida que envejecía. El creía sinceramente que 70 era su meta.

Recibí muchas cosas de mi Padre terrenal, soy alto, tengo ojos café, puedo sacar aritmética en mi cabeza, y soy muy bueno para hablar en público. Esas cosas son parcialmente genéticas, al menos. Si le añadimos, tengo muchos otros hábitos y actitudes de Él. Algunos buenos, otros no tan buenos; algunos verdaderos otros falsos. Todos heredamos cosas de nuestros Padres. Nosotros también internalizamos cosas de nuestro ambiente natural: nuestra familia, nuestras escuelas, la televisión, la cultura en la que fuimos criados, etc. Toda esta mezcla de cosas define la manera en la que nos vemos: nuestra propia imagen. Es la que aparece en nuestras mentes cuando alguien pregunta, “¿quién eres?” mi propia imagen de joven incluía la idea de que la vida terminaba a los 70 años para hombres “como nosotros.”

En nuestra búsqueda para ayudar a personas a recibir sanidad, hemos pasado tiempo mirando cómo nos ve nuestro Padre celestial. También es muy importante saber cómo nos miramos nosotros mismos. Para mí, ese joven que creció en Oklahoma, fue al colegio allí, planeo vivir allí toda su vida y también que su vida terminara a los 70, ese tipo murió en 1979. Fue resucitado de los muertos, nacido de nuevo y sentado en los lugares celestiales con Cristo. Aunque todavía se ve y suena muy similar al chico ese, todas las cosas viejas pasaron, todas han sido nuevas. Si tú eres un cristiano, entonces las mismas cosas te suceden a ti. Aprende quien es este hombre nuevo, e internaliza esta nueva identidad, es el desafío continuo de cada cristiano.

Aprender quien eres como resultado de la obra terminada de Jesucristo, llegando a aceptar y a apropiarte de esta nueva identidad, reconociendo cuando esa antigua identidad controla sus pensamientos y reacciones, son esenciales para vivir esa “buena y aceptable perfecta voluntad de Dios.” (Romanos 12:2) es notable cuan duras son las viejas formas de pensar, los viejos estándares de nuestra autoestima y nuestra identificación con los orígenes humanos. Vale la pena luchar para superarlos porque una identidad basada en otra cosa que no sea la obra de Cristo deja espacio para el orgullo de nuestros éxitos, vergüenza en nuestros fracasos y condenación innata en nuestro enfoque hacia un Dios Santo. Todas estas cosas nos quebrantan cuando buscamos algo del Señor, especialmente sanidad.

Escribiendo a la Iglesia en Éfeso, Pablo dijo “pónganse la nueva naturaleza creada para ser semejantes a Dios, quien es verdaderamente justo y santo. (Efesios 4:24 NTV) en los años que tengo orando por los enfermos, he notado que pocos creyentes realmente obtienen su identidad de lo que Jesús hizo por ellos. La mayoría lucha por dejar de lado su viejo concepto de sí mismo y extraer del tesoro sin fondo de quienes son en El. Muchos ni siquiera se esfuerzan. Ellos simplemente aceptan lo que les pasa y culpan a Dios por ello. Para construir una identidad fuerte en Cristo, empecemos con un entendimiento básico de lo que sucedió cuando entregaste tu vida a tu Señor. (Romanos 10:9)

Nuevos factores de identidad:

  • Tu espíritu a nacido de nuevo. Eres un nuevo ser espiritual, (Juan 3:6) y para crecer, debes de alimentarte de la palabra de Dios. no palabra, no crecimiento. Cuidar y nutrir tu espíritu es ahora una prioridad para ti. Es donde reside tu identidad. 1 Pedro 2:1-3/ Mateo 4:4
  • Eres un ser espiritual: una nueva creación, la Biblia amplificada dice que “eres una nueva criatura.” Lo que sea que hayas aprendido acerca de quién eres, debe ser reevaluado a la luz de este cambio. No actúes como un perro, si en realidad eres un León. 2 Corintios 5:17/ Gálatas 6:15
  • Has pasado de muerte a vida. Echo esta, tu vida eterna ha comenzado, puedes dejar de desear la eternidad y comenzar a vivirla. No vivas como una persona muerta, cuando la misma vida que se le fue dada a Jesús cuando resucito, esa misma vida te pertenece a ti también. Juan 5:24/ 1 Juan 5:11-13/ Romanos 6:4-11/ Efesios 2:4-6/ Efesios 5:14
  • Perteneces a una nueva familia. Con un nuevo Padre. Tienes un conjunto completamente de rasgos nuevos que se te han heredado y d3e costumbres familiares. ¿Cómo vive tu nueva familia? ¿Cuál es tu nueva herencia? Tómese el tiempo para aprender cual debería de ser su nuevo comportamiento. Tienes nueva genética. Efesios 3:14-15/ Efesios 5:1-2
  • Eres ciudadano de un nuevo reino. Necesitas aprender sus costumbres, regulaciones, derechos, y responsabilidades de ser ciudadano del cielo. Estas aquí en la tierra como un representante del Rey. Esto es un gran cambio en nuestra manera de pensar para la mayoría de nosotros. Colosenses 1:13-14/ Filipenses 3:18-21/ Juan 17-16-18

Aquí está el punto: experimentando los beneficios del nuevo nacimiento- todo lo que es tuyo, por lo que Cristo hizo por ti- empieza por descubrir quién es este nuevo ser. Cuando alguien pregunte “¿quién eres?” ¿Qué es lo que te viene primero a la mente? Si todavía son los atributos, experiencias y actitudes de su vida anterior, entonces su mente todavía está en el proceso de renovación. Aquí está la verdad del asunto: tú no eres más quien eras antes, empiezas a ser como fuiste creado a ser, y cada día empiezas a parecerte más y más al Padre. Aprende a cooperar activamente en el proceso de transformación de este nuevo hombre. ¡Es importante!

Siguiente paso: vuelve a leer este artículo, has un alto en cada referencia Bíblica y léela en voz alta muchas veces hasta que fluya suavemente de tus labios. Después que termines con cada uno de estos pasajes, empieza a decir esto en voz alta antes de irte de tu casa por las mañanas y antes de irte a tu cama por las noches:

Gracias, Señor, por lo que hicisteis por mí en la obra terminada de nuestro Señor Jesucristo. El Espíritu Santo está renovando mis pensamientos y actitudes para reflejar quien soy yo. Soy un espíritu, he nacido de nuevo por la obra del espíritu santo a través de la fe en Jesucristo, mi Señor. Fui creado a semejanza del Padre en justicia y verdad. Estoy creciendo a su imagen cada día, mi naturaleza es nueva, lo viejo se fue, soy una nueva criatura. Pase de muerte a vida y estoy vivo con la misma vida de nuestro Señor Jesucristo. Mi Padre me recibió en su familia y yo lo imito en amor porque Él es mi Padre. Jesucristo es el Rey de todos los Reinos, y yo soy ciudadano de esa tierra celestial. Espíritu Santo, muéstrame como debo de actuar en mi nueva naturaleza como hijo de Dios. Gracias Dios, todas las cosas han sido nuevas, y estoy aprendiendo a vivir en una nueva vida.

Pastor Virgil Stokes

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