De la abundancia del corazón / Ayuda para sanar 9

Ayuda para sanar 9: ¡sin condenación!

Ya han oído de Jesús y han conocido la verdad que proviene de Él, (22) desaguasen de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que esta corrompida por la sensualidad y el engaño. (23) en cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. (24) pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y Santo.

Efesios 4:21-24 NTV

“Fe es estar de acuerdo con Dios y hablar lo que El habla de ti.”

-John Osteen

En un noticiero reciente, escuche un aviso de salud urgente. El Gobierno aconsejaba a los “Ancianos” que evitaran viajar y se mantuvieran alejados de las reuniones públicas debido a un alto riesgo de contagio. Inmediatamente empezó a hacer una lista en mi mente de aquellos que conozco y que pudieran ser infectados. Entonces el anunciador continuo, “esto incluye a todas las personas mayores de 60 años.” Me sorprendí mucho. Yo paso de los 60, pero ciertamente no me considero un Anciano. Como veraz, reaccionamos al mundo que nos rodea en función de cómo nos vemos. Sin una definición más específica de “Anciano”, ¡nunca hubiera imaginado que esta advertencia también me incluía a mí!

Permitir al Espíritu Santo que cambie su pensamiento con respecto a su verdadera identidad, renueve sus pensamientos y actitudes, es vital para vivir en salud divina. Pablo dijo: “fuisteis creado para ser como Dios.” ¡A su imagen! Él dice que esto significa que eres Justo y Santo. Para cooperar con este proceso, de vivir como un hombre nuevo, tienes que discernir lo que significa ser verdaderamente un hombre justo.

En la palabra de Dios hay tres clases básicas de justicia:

1. Justicia moral. Le podríamos llamar un comportamiento correcto. Significa vivir de una manera que se ajuste a un estándar externo de aceptación. Bajo el antiguo pacto se entendería como alguien que guardo los mandamientos. La Biblia nos ensena que bajo este estándar, nadie es justo.

2. Justicia legal. Esta clase de justicia se describe como un encuentro en un cuarto en la corte. Se presenta la evidencia, el juez juzga los hechos y determina si el acusado es culpable o inocente. Si eres legalmente justo, quiere decir que judicialmente has sido declarado “justo” también se le conoce como “justicia forense.”

3. Justicia existencial. Le podríamos llamar carácter moral o naturaleza justa. Es lo que describe la naturaleza actual de la persona. El perro ladra porque es perro, está en su naturaleza. Hay personas que se comportan correctamente porque son rectas. Eres recto por naturaleza y se siente incómodo cuando te comportas contrario a quien tú eres. También le podemos llamar “justicia ontológica”, un ser de justicia o la esencia del hombre.

Cuando Dios instituyo la ley, todos los mandamientos del antiguo testamento, él sabía que no podíamos obedecerlos. De hecho, la ley nunca tuvo la intención de ser un medio para alcanzar justicia (“ser justo”) el propósito de los mandamientos era mostrarle al hombre su insuficiencia. Es un medio de como Dios nos muestra que somos incapaces de tener una conducta justa y perfecta: “porque nadie es justo ante Dios haciendo lo que ordena la ley. La ley simplemente nos muestra cuan pecadores somos. (Romanos 3:20 NTV)”

Jesús pago todo el castigo legal por tus pecados en esa cruz. Su sacrificio pago tus culpas. Queriendo decir que cuando tú crees en ese sacrificio, todos tus pecados te son perdonados. Eres declarado “justo” porque tu crimen ya ha sido pagado. Pablo dijo que fue por Jesús que, “compro nuestra libertad y perdono nuestros pecados (Colosenses 1:14 NTV)” es algo muy grande. En el día de la resurrección y que Jesús ascendió al cielo, entro al trono del Padre y le mostro la sangre que fue derramada. Ofreciéndola como una prueba de que el precio fue pagado. El Juez de todo el universo miro la evidencia y golpeo el mazo, declarándonos a ti y a mi “justos.” (Hebreos 9:12)

Gracias Señor por esa sangre derramada que pago por nuestros pecados. Eso nos dejó con un gran problema: seguimos siendo pecadores por naturaleza. Uno de los mayores problemas en el sistema carcelario se llama: “reincidencia.” Queriendo decir que cuando una persona que comete un crimen va a la cárcel y paga su sentencia, paga su deuda ante la sociedad, pero cuando salen cometen otro crimen. Pagan su deuda, pero siguen siendo la misma persona que era antes. La cárcel no cambia la persona que es. De la misma manera, nuestra deuda por pecar fue pagada por Jesús, y fuimos declarados “justos.” Desafortunadamente, si seguimos siendo los mismos pecadores que éramos antes, pronto caemos en nuestras viejas costumbres. Pero Dios tiene un excelente plan de rehabilitación.

Cuando Adán peco en el jardín del Edén, cambio la verdaderamente naturaleza del hombre. No serias culpable por tus malas acciones, serias pecador por naturaleza. Así como Adán se escondía entre hojas de higo, tu sientes vergüenza en la presencia de Dios- un deseo de cubrirte, de esconderte. (Génesis 3:7-8) Pablo lo describe de esta manera, “por nuestra propia naturaleza, estamos sujetos a la ira de Dios, como todos los demás. (Efesios 2:3 NTV)” la vergüenza evita que disfrutes de la presencia de tu Padre. Dios trata con esto transformándote: “porque una persona desobedeció a Dios, muchos son pecadores. Pero porque una persona obedeció a Dios, muchos serán hechos justos. (Romanos 5:19 NTV)” tú eres justo por naturaleza, así fuiste creado. Fue el pecado de Adán que te hiso pecador. La Justicia de Dios te hace justo. Él es quien tú eres. Esto es verdad lo sepas o no, actúes así o no y lo creas o no. Para apropiarte, necesitas saberlo.

Como una nueva creación justa, has sido restaurado en comunión, cara a cara con Dios todopoderoso, tal como Adán antes de pecar. Puedes entrar al trono de la gracia con confianza. (Hebreos 4:16) ¡No hay condenación! Él te escucha cuando oras. Todas las bendiciones del justo te pertenecen. Ahora, hoy, este minuto. Hacer que la justicia sea parte de tu misma imagen cambiara la forma en que miras la vida, la forma en que oras, y la forma en que te vez a ti mismo y a Dios. Es la plataforma de donde brota Fe para sanar. Cualquier sentido de condenación que vengas cargando de tu vida anterior será obstáculo para tu Fe. La culpabilidad da vergüenza o la vergüenza por los pecados cometidos siendo cristianos. El pensar que tu sanidad depende de alguna manera de tu rendimiento, te mantendrá enfermo.

Nuestro entrenamiento religioso (cubrirnos con hojas de higuera) y nuestra naturaleza consiente del pecado, nos mantiene en un ciclo de fracaso y arrepentimiento. Escuchaste la ley moral y te distes cuenta de que eras un desastre. Apelaste a Dios para perdón. El limpio tus pecados: “!eres justo!” has hecho a Jesús el Señor de tu vida, y has sido nacido de nuevo. Cuando tropieces, no vuelvas atrás y trata más fuerte de cumplir la ley. Sigues siendo justo por naturaleza. Ahora solo confiesa tus pecados a Dios y sigue caminando, El limpia esa mancha y se olvida de ella. Tú deberías hacer lo mismo. (1 Juan 1:9) Dios es tu Padre, no tu agente de libertad condicional. Corre a Él, no te escondas. (Lucas 15:20-24)

AQUÍ ESTA EL PUNTO: Eres justo porque así te hiso Dios. Te hiso de esa manera porque creíste, no por tus acciones. Eres sano porque así te hiso Dios, no porque lo merecías. Está escrito en su palabra. No importa cómo te sientas. Toma la palabra de Dios como un hecho, dejan que los sentimientos fluyan. El propósito es que tus pensamientos cambien y reflejen tu nueva realidad. Si es posible y Dios te ayudara a hacerlo. Aprende a vivir de adentro hacia afuera, meditar que Dios hiso en tu nuevo nacimiento es clave para experimentar quien tú eres en Cristo Jesús. Tú eres justo, porque así es tu naturaleza, recibes las bendiciones del justo por la misma razón: por quien tú eres.

Siguiente paso: repasa cada una de las escrituras en este artículo. Toma un tiempo para meditar en cada una de ellas y que significan para ti. Ahora por los siguientes tres días, empieza tu día diciendo esto en voz alta:

“soy nueva criatura en Cristo Jesús, su sangre pago el precio por todos mis pecados. Soy perdonado. Soy “justo” ante la presencia de Dios. Porque creo en la resurrección de Cristo Jesús, tengo mi nueva naturaleza, he sido creado justo. Así es como yo soy. Todas las bendiciones me pertenecen. No tengo que merecerlas. Jesús las mereció por mí y yo vivo en El. Soy la misma justicia de Dios en Cristo Jesús. Hoy viviré como lo que soy.” (2 Corintios 5:17-21; Romanos 5:19; 10:9-10; Hebreos 9:12; 10:22; Colosenses 1:13-14; 1 Juan 1:9)

En el cuarto día abre tu Biblia. Empieza buscando versículos que hablen de “justicia” o de ser “justo.” Las dos traducciones significan lo mismo. Cuando encuentres algo que se le promete a una persona justa, pon tu nombre en ese verso, dilo en voz alta, y pídele a Dios que te lo haga realidad conforme va pasando tu día. Aquí está un ejemplo: “Señor, Salmos 34:15, dilo “los ojos de Dios están puestos en el justo, y sus oídos están abiertos a sus peticiones.” Yo soy el justo, entonces tú tienes tus ojos puestos en mi hoy. Tus oídos están abiertos a mis peticiones. ¡Me escuchas! Gracias Señor por cuidarme y escucharme.”

Pastor Virgil Stokes

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