De la abundancia del corazón/ Ayuda para sanar 10

Ayuda para sanar 10: recibe tu sanidad!

Hay una gran diferencia entre el regalo de Dios y el pecado del hombre. Después de un solo pecado, juicio vino, “culpable”; pero después de muchos pecados, llega el regalo inmerecido de Dios y fuimos llamados “!justos!”

Romanos 5:16 BBN

“Lo que Dios dice es mejor, de hecho, es lo mejor, aun así el hombre este en contra de su palabra. Aun mirando que Dios cumple su palabra, mirando como Dios prefiere una conciencia tierna; mirando como los que están locos por el Reino de los cielos son más sabios; y que el humilde que ama a Dios es más rico que el hombre más poderoso del mundo que le odia: que vergüenza, aléjate, eres enemigo de mi salvación.”

John Bunyan

En mi primer campamento de Kenneth Hagin, estaba regresando del cuarto de los hombres cuando escuche la voz de Dios decir, “!enderézate, muchacho! eres la misma justicia de Dios en Cristo Jesús.” Fue muy audible y enfático. Me detuve en seco, me enderece y llegue al salón con una nueva perspectiva de la vida. ¡Fue radical! Había sido salvo solo unos cuantos meses atrás, y en menos de un ano ya era limpio y sobrio. Pero una sensación de indigno empanaba mis relaciones con las personas y con Dios. Estaba peleando con algunos problemas físicos, todos conectados con mi comportamiento pecaminoso. Aun y que escuchaba que yo era una nueva creación justa, nunca lo había sentido tan real como en ese momento.

Una revelación personal de su posición correcta con Dios le permitirá tomar todas las promesas de Dios con una nueva confianza y determinación. Especialmente en el área de la sanidad. En mi caso, esta nueva confianza en Dios, me permitió superar una larga batalla con una bronquitis crónico. Yo pensaba que merecía estar enfermo por todos los años que fume varias sustancias. Cuando oraba por sanidad, oía una voz muy persistente que decía, “tú mismo te lo buscaste.” Pero armado con el conocimiento de que mi pobre comportamiento anterior no limito mi éxito futuro, pude apropiarme y mantener mi sanidad en esta área.

En los últimos 40 años, he trabajado con muchas personas ayudándoles a como recibir su sanidad. Uno de los mayores obstáculos radica en la incapacidad de deshacerse de los restos de su antigua identidad y apropiarse por completo de su nueva identidad. El problema número uno de nuestra identidad es la aceptación de esa justicia que Jesús ya compro. No importa como llegues allí, lo importante es que llegues. Aquí hay tres verdades de cómo ser una nueva creación justa que están garantizadas para ayudarlo, medite en ellas.

1. Sanidad y justicia divina son parte de un mismo paquete. Jesucristo llevo el castigo por tus pecados en esa cruz. En espera de ese evento, Isaías profetizo: “más el herido fue por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por sus llagas fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:5 NTRV)” noten, que el trabajo de limpiar tus pecados y el trabajo de sanar tu cuerpo, están aquí en el mismo verso, refiriéndose a ese mismo evento.

La misma Fe que recibe ese perdón también recibe sanidad. Porque por gracia sois salvos por medio de la Fe. Es gratis, Jesús ya pago por ello, es tuya. Pero en el momento que agregas cualquier otro requisito para la salvación, ya no es gracia. Es lo mismo para la sanidad, no te la puedes ganar, no te la mereces, mas sin embargo es tuya. Todo lo que tienes que hacer es creer y recibirla. Lo crees con tu corazón, lo confiesas con tu boca. (Romanos 10:9-10) Isaías 53:4-5; Mateo 8:17; 1 Pedro 2:24; Salmos 103:1-5

2. la vergüenza paraliza la Fe. ¿recuerdas la historia de Adán y Eva después de que comieran del fruto prohibido? Pasaron de una relación íntima y personal con Dios, a tener miedo al sonido de su voz, escondiéndose y tratando de cubrir su desnudez. (Génesis 3:7-10) esa sensación de vergüenza que has adquirido sin remedio, te impide lo que Dios ofrece tan generosamente. Eres justo por medio de la Fe. Es lo que eres ya sea que lo sientas así o no. La vergüenza es una mentira, no te la creas. Hebreos 4:16; Hebreos 10:19-23; Romanos 5:1-5

Muchas personas se atormentan pensando vagamente que hicieron algo malo, aunque no sepan que es. La religión a menudo te dice que tienes algún “pecado escondido,” y que Dios esta disgustado contigo por algo que ni siquiera sabes. Por favor no pongas atención a esas tonterías. Tienes el Espíritu de Dios viviendo dentro de ti. Si Él está disgustado por algo en tu vida, es porque tú ya lo sabes, Él te lo hace saber. Él quiere que lo sepas. Cuando eso pase, confiésalo y deja que Dios te limpie. Él lo hace en el instante que tú se lo pidas. Dios no es vago, Él te quiere purificar, no condenar después de que se lo confiesas, se ha ido. 1 Juan 1:9

3. recibe tu sanidad. Dios pago un precio muy alto por tu salvación. Te lo dio gratis, es tuya. En ese mismo paquete, incluyo tu sanidad. Tus errores no te descalifican para recibir su regalo. Considere a la mujer en Lucas capítulo 13 que estuvo inclinada durante dieciocho años. Jesús la sano en un día de reposo, y eso molesto a los religiosos. Pero en respuesta a esa mezquindad religiosa, Jesús pronuncio estas hermosas palabras: “entonces, ¿no debería esta mujer, siendo hija de Abraham, a quien satanás ha tenido atrapada por dieciocho años, ser liberada en el día de reposo? (Lucas 3:16 NTRV) ¿no debería?” hay un cierto aire de irritación en esas palabras ¡La estoy sanando porque es lo correcto! Lucas 13:10-17

En esta respuesta, Jesús nos dice tres cosas, primero, su situación fue causada por satanás, la tuya también, Dios no lo hiso. Segunda, ella es una hija de Abraham, el hombre con quien Dios hizo su pacto. Tercero, porque es una hija de Abraham, es lo correcto y apropiado para ella ser sanada. Ella debería ser libre de esta esclavitud. Ahora, aquí están las buenas nuevas: “y si eres de Cristo, entonces eres simiente de Abraham y herederos según la promesa. (Gálatas 3:29 NTRV)” mire, cuando la enfermedad invade su cuerpo, es una afrenta a Dios debido a su pacto. Jesús dijo que el té trajo a un nuevo pacto. (Hebreos 8:6) ahora eres un heredero del pacto. Deberías estar libre de la esclavitud satánica de la enfermedad. Es un mandato. Dios está de acuerdo contigo, no te conformes con menos.

Piensa en esto, supón que tu Papa te lleva a la heladería, te compra un helado con doble bola de nieve y dulce, la persona en la caja toma el dinero de Papa, y luego te da un helado con una sola bola de nieve y sin dulce, ¿Cuál es tu primera reacción? “!donde está mi otra bola de nieve!” cuando recibes un regalo, ¡deberías obtenerlo todo! Dios pago por tu sanidad y te la dio como parte del paquete de tu salvación. Lo garantizo con la sangre de Cristo Jesús: “esta copa es el nuevo pacto en mi sangre (Lucas 22:20)” deberías ser sanado, y deberías molestarte cuando el enemigo trata de robar tu segunda bola de nieve.

Aquí está el punto: tu identidad, la manera en que piensas de ti mismo, es lo que va a determinar la manera de como respondes a los eventos de la vida. Si sabes que eres justo entonces sabes que eres libre de toda vergüenza. Tu vieja naturaleza ya se ha ido, tu eres echo nuevo. Cuando no lo sabes, siempre estas llorando ante los pies de Dios, disculpándote y rogando por lo que el ya hiso por ti, incluso diciéndote cosas que son contrarias a lo que Dios dice de ti. Aprender a permitirte disfrutar del privilegio, la audacia y la libertad de estar bien con Dios, te permite volver tu indignación hacia el enemigo que es al que pertenece. Deja de estar enojado con Dios y de condenarte. ¡Recibe tu sanidad! Es tiempo de desarrollar una actitud de “recibir.”

Siguiente paso: no puedes cambiar tus pensamientos y actitudes con simple fuerza de voluntad. Lo que si puedes hacer es intencionalmente comprometer el poder del Espíritu Santo y la palabra de Dios para que obre en ti. La siguiente semana, empieza tu día orando esta simple oración que Pablo oro por la Iglesia Filipina, solamente que esta vez tú has esta oración para ti mismo:

Orando esto, para que mi amor abunde cada vez más en conocimiento y discernimiento, para así poder discernir las cosas que son excelentes, para que pueda ser sincero y no ofender, todo esto hasta que Cristo venga, ser lleno de los frutos de justicia que provienen de Jesucristo, para gloria y alabanza a Él. (Filipenses 1:9-11 NTRV editada)

Cada día, toma un tiempo para leer tu Biblia algunas de las escrituras citadas en este artículo. No lo hagas muy de prisa, toma tu tiempo en cada uno de ellos, pregúntale a Dios que te muestre como es que este pasaje se aplica hoy en tu vida. Durante el día, presta mucha atención a lo que hablas, pon mucha atención a cosas que contradicen lo que lees en las escrituras acerca de tu nueva naturaleza. Este es el comienzo en tu vida de encontrar patrones mentales que están en oposición de quien Dios dice que eres. Es hora de dominar esos pensamientos (2 Corintios 10:3-5)

Finalmente, todos los días, antes de salir de casa, mírate en el espejo y di, “!recibo mi sanidad!” repítelo muchas veces hasta que te lo creas, sabes, es verdad.

Pastor Virgil Stokes

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