¿Cansado de estar cansado?

Construyendo personas de sustancia para obras de poder

Recientemente me estaba preparando para dar un servicio, cuando de repente el Espíritu de Dios me hablo en mi interior y me dijo, “mi pueblo está sufriendo de tanto pelear la batalla.” Mi respuesta inmediata fue, “¡eso de seguro!” Todos hemos pasado por tanto estos últimos dos años. Muchos de nosotros hemos estado enfermos, muchos hemos perdido amigos y miembros de familia, y todos nosotros hemos tenido que alterar nuestras actividades drásticamente. Negocios han tenido que cerrar, hemos perdido trabajos, las calles se han vuelto menos seguras, y hay una amenaza real de guerra. Sí, estamos agotados.

Algunas de nuestras mayores pérdidas han sido causadas por el aislamiento social, nuestra respuesta a como reaccionamos al virus fue tenernos encerrados en casa, usando mascara en público, y evitando estar en reuniones grandes de todo tipo, incluyendo la Iglesia. Satanás sabe cómo atacar los sitios que son vitales. Asalto nuestra libre expresión porque la fe viene por el oír. Pablo dijo, “¿y cómo creerán de quien no han oído?” (Romanos 10:14) similarmente, impidió tanto nuestra capacidad como nuestra voluntad de reunirnos como el cuerpo de Cristo para así evitar que recibamos el refrigerio que Dios ha provisto para nosotros. Durante la batalla, Dios provee sustento y renovación cuando nos reunimos. ¡Dios nos quiere fuertes!

Cuando nos reunimos en su nombre, hay dos maneras de animarnos:

  • Animándonos unos a otros. Interactuando con personas que profesen la misma fe hace una impartición en nosotros mismos. Tal vez estés pensando que eres un “solitario”, que no necesitas de otros creyentes, pero esa es una decepción del infierno. Hay una dinámica de energía que se desata cuando tenemos comunión unos con otros. Comunión significa compartir. Compartimos victorias, y revelación fresca de parte de Dios. compartimos nuestra vida. Pablo le pidió a la Iglesia Romana que se unieran a Él en oración para así poder visitarlos: “¡para que pueda ir con vosotros con gozo, así es la voluntad de Dios y pueda ser animado juntamente con vosotros. (Romanos 8:32 NVRV)!” ¡si Pablo lo necesitaba, nosotros también lo necesitamos! (leer también) 1 Corintios 16:17; 2 Corintios 7:6-7, 13; 1 Tesalonicenses 3:6-7; 5:11; Filemón 1:7, 20; etc.)
  • Animándonos con la presencia del Señor. Hay cosas que son verdaderas, las creas o no las creas. Una gran verdad de la fe Cristiana, es que Dios visita a su pueblo de una manera tan especial y tan real cuando nos reunimos en su nombre. Amo el pasar tiempo a solas con El en mi closet orando. ¡es fabuloso! Pero nunca podrá substituir su presencia cuando nos visita en medio de sus hijos cuando nos reunimos. (Hebreos 2:11-12).

David se expresó así de esa maravillosa presencia: “¡mirad, cuan bueno y cuan delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! (Salmos 133:1 NVRV) lo comparo con el aceite de la unción que usaba el sumo sacerdote, y luego cuando caían esas refrescantes lluvias sobre el monte Hermón y fluían hacia los desiertos resecos que se encontraban debajo.

Todos conocemos la palabra que dice: “Dios habita en las alabanzas de su pueblo.” Está en Salmos 22:3 en el nuevo testamento. Jesús fue muy lejos al prometer, “por cuanto dos o tres se reunieran en mi nombre, allí estaré yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20 NVRV) hay una presencia muy especial que sentimos cuando el pueblo de Dios se reúne para alabarle. Esa presencia nos da gozo, nos anima y nos da paz. Limpia nuestra mente, trayendo luz a aquellos que se encuentran en la obscuridad. Nos recuerda cual es nuestro propósito y cuanto él nos ama. ¡Lo necesitamos!

Alguien dijo: en la casa de Dios siempre hay una fiesta interminable; el coro de Ángeles lo hace una fiesta eterna; la presencia de Dios nos trae un gozo que nunca nos falla.

San Agustín.

Escrituras Bíblicas: ¡mirad cuan bueno y cuan agradable es habitar todos los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre nuestras cabezas, el cual desciende sobre la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el roció de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová Bendición, y vida eterna.

Salmos 133; 1-3 NVRV

Aquí está el punto: toma responsabilidad. No te dejes engañar. Necesitas estar en comunión con otros creyentes, toma tú la iniciativa, ve a la Iglesia, di “hola” y extiende tu mano para saludar. Si eres Pastor, asegúrate de encontrar la manera de que las personas se relacionen y compartan unas con otras. Antes del servicio, después del servicio, en hogares, o en actividades en la comunidad, ¡lo necesitan!

¡Cuando el líder de alabanza te invite a participar, canta!¡Aun y cuando no sepas cantar, canta! Separte de la alabanza, aun y cuando no te guste la música. (A veces, sigilosamente cambio la letra solo para eliminar objeciones personales, y así poder cantar en vez de quejarme) no se trata de ti, ni realmente es acerca de la música. Levanta tus manos, levanta tu voz y dale la bienvenida a su trono en medio de nosotros. Se trata de amar a Dios y dejar que Él te amé. Si eres un Pastor, asegúrate de proveer espacio para una completa adoración. Y ponles el ejemplo. Cuando sientas su presencia en ese lugar, no te apresures a moverte a lo que sigue, permíteles saborear y empaparse de su presencia. ¡Lo necesitan!

Pastor Virgil

3141 W. Ironwood Hill Dr.

Tucson, AZ 85741

www.fcftucson.org

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