De la abundancia del corazón: Maná cada mañana

Formar personas de gran sustancia para obras poderosas
28 de septiembre de 2026
Pon en marcha tu momento de lectura diaria de la Biblia
Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Mateo 4:4 RVR60
Hace unas semanas me estaba preparando para predicar en una iglesia en México. Mientras meditaba sobre el mensaje, el Espíritu Santo me dijo: «Dales cuatro capítulos para comenzar su vida devocional». Interpreté que eso significaba que allí habría creyentes jóvenes que aún no tenían el hábito de leer la Biblia. Algunos simplemente no sabían por dónde empezar. El Espíritu Santo me dio un plan para ayudarles. Quizá también te sirva a ti.
Al comenzar el mensaje, pregunté: «¿Cuántos de usted leen la Biblia todos los días?». Aproximadamente la mitad levantó la mano. Animé a los demás diciéndoles que alimentarse regularmente de la Palabra es una parte importante de vivir en el Reino de Dios. Genera fe (Romanos 10:17). Es esencial para la santificación (Juan 17:17). No se puede crecer sin ella (1 Pedro 2:2). La Palabra de Dios es el arma número uno de vuestro arsenal para luchar contra las fuerzas de las tinieblas (Efesios 6:17). ¡Sin ella, sois un blanco fácil!
El Señor me dio cuatro capítulos, uno de cada Evangelio, empezando por Juan y retrocediendo hasta Mateo. Ofrecen una forma sencilla de poner en marcha tu tiempo dedicado a la Palabra. Estos son los capítulos que me dio, cada uno con un pequeño resumen de su contenido:

  • Juan 3. El problema del ser humano: nuestros corazones necesitan un cambio, y no podemos lograrlo por nosotros mismos. La solución de Dios: Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
  • Lucas 14. Lo que se requiere para ser un verdadero discípulo de Jesucristo.
  • Marcos 4. Cómo funciona el Reino de Dios.
  • Mateo 28. La resurrección de Jesús y las instrucciones que dio a sus discípulos.

Este es el plan:

  1. Reserva un rato cada día. Si son diez minutos, está bien.
  2. Coge tu Biblia (utiliza una traducción que puedas entender). Ten a mano algo para escribir y un lápiz.
  3. Cálmate, respira hondo y pídele a Dios que te enseñe algo. Ora así antes de leer: «Señor, enséñame tu Palabra. Es mi pan de cada día».
  4. No te apresures. Lee despacio. Tienes toda la eternidad para terminarlo.
  5. Piensa en cómo podrías poner en práctica lo que estás leyendo. Yo intento preguntarme: «Si esto es cierto, ¿qué debería hacer al respecto?».
  6. Anota todo lo que te parezca importante o útil.
  7. Anota todo aquello sobre lo que quieras aprender más. Esa lista te servirá de guía cuando hayas terminado estos capítulos.

Disfruta el tiempo que pases con la Palabra. Sus beneficios te cambiarán la vida definitivamente.
Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. Proverbios 4:20-22

vls

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