De la abundancia del corazon: ¡Va a pasar, cuidado!

Construyendo personas de sustancia para obras de poder

Después de un reciente viaje ministerial, tuve la oportunidad de hablar con un miembro de mi equipo, me informo que estaba teniendo un cansancio y una depresión severa después de haber vuelto a casa. Pude decirle en ese momento “yo también.” Aunque habíamos tenido un viaje maravilloso con grandes resultados, pero por un momento, hubo un tiempo de duda, condenación y angustia física, esto no es normal, frecuentemente pasamos tiempo orando y preparándonos antes de nuestros esfuerzos espirituales, sabiendo que el enemigo tratara de detener la palabra al detenernos a nosotros. Nos aseguramos de que nuestro grupo de oración este comprometido, así estamos cubiertos y listos. Por lo general no advertimos a nuestros ministros jóvenes, que vienen ataques del enemigo después de ¡grandes batallas ganadas!

Mi ejemplo favorito del día después de una “resaca” es Elías. 1 Reyes 19, El mando caer fuego del cielo venciendo a todos los profetas de Baal, oro por lluvia para acabar con la sequía, y luego supero el carro de Acab para volver a la ciudad. ¡Qué gran semana! Inmediatamente fue confrontado por Jezabel, quien le informo, “que los dioses me golpeen e incluso me maten si mañana a esta hora no te he matado como tú los matasteis.” ¿Su respuesta? Se fue al desierto, se sentó debajo de un enebro y deseando morirse oro. Algunas cosas para recordar en esos tiempos que quisieras sentarte debajo de un enebro:

1. tus emociones no son la realidad. Cuando Jezabel grito con fuerza y temor vino a Él, recuerda lo que Dios dijo, Él te llamo, te ungió y su palabra nunca cambia. Romanos 11:29

2. no estás solo. Elías pensaba que Él era el único que servía a Dios, pero no era así, en tiempos de desesperación tendemos a aislarnos, pero no eres el único. Busca al menos a una persona “que te entienda” y platícalo. 1 Corintios 10:13

3. mantén tu boca cerrada. Este no es el momento de desahogarse con otras personas y decirles lo difícil que es servirle a Dios, o lo inútil que eres. No digas cosas de las cuales te puedas arrepentir. Juan 3:2

4. no tomes decisiones drásticas. Pudieras estar dejando el ministerio la semana entrante, la casa seguirá en el mercado para finales del mes, lo que sea que es, no lo hagas. Isaías 28:16

5. has algo que disfrutes. Yo cocino, leo cosas de política, veo programas policiales, ando en bicicleta. Tú no eres tu ministerio, puedes disfrutar de la vida sin remordimiento. Eclesiastés 5:18-19

6. comete un buen platillo y duerme muy bien por una noche. En serio, veras la vida mejor.

Alguien dijo: “a pesar de todo, volveré a levantarme, tomare mi lápiz, que he abandonado en momentos de desánimo, y continuare dibujando.” Vincent Van Gogh

Escrituras Bíblicas: “siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantara; los malvados en cambio, se unirán en la desgracia. Proverbios 24:16 NTI

Ministrar es algo maravilloso, pero no está garantizado que siempre será fácil. Lo bueno es que tu trabajo es prepararte, dar lo mejor de ti y deja que la palabra y El Espíritu Santo hagan su trabajo. Los resultados son problema de Dios. No se deje atrapar por la evaluación de su valor y su percepción del éxito. Un amigo solía decirme, “la Biblia dice, esto va a pasar, no llego para quedarse. ¡Gracias a Dios!

Pastor Virgil Stokes

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