De la abundancia del corazón / Edición especial

Personas de sustancia, hacienda obras de poder

¡Tú eres indispensable!

En mayo, como las instalaciones médicas comenzaron a funcionar otra vez, decidí continuar con el procedimiento quirúrgico de mis parpados. Estaba muy consciente de los cambios que habría en el proceso, sin importar cuan bien intencionados fueran, o produjeran consecuencias no deseadas. Las nuevas reglas sanitarias significaban que tenía que ir a una evaluación post-operatoria sin mi Esposa. Eso para mí era muy incómodo. Judy generalmente es la que está en cargo de hacer todas las preguntas que hay que hacer y llevar un orden de las indicaciones que se llevan a cabo después de la cirugía. Al llegar tengo que caminar, cruzar el estacionamiento y allí dejar que me tomen la temperatura, después caminar hacia una oficina vacía. Fui dirigido directamente al cuarto de examen, donde espere en solitario por 90 minutos.

El siguiente paso fue hacerme la prueba del coronavirus antes de la cirugía, llegue a la unidad de cuidados urgentes donde fui recibido en la puerta por una enfermera. Quien me extendió una forma para llenar y me dio instrucciones para que esperara afuera con otras 9 o 10 personas mayores que estaban sentados a cierta distancia allí en la banqueta. Era una mañana de Mayo en Tucson, 95 grados y subiendo. Faltaba una hora para entrar al cuarto de espera cuando Salí a sentarme afuera manteniendo la distancia social en una línea de 10 sillas. Yo pensaba, deberían encontrar una solución para “ayudar” a los ancianos y no tenerlos afuera esperando bajo el sol del desierto.

El lunes partimos hacia el centro de cirugías donde nos encontramos con un nuevo desafío. Solamente la persona que iba a ser intervenida podía entrar al edificio. Por las siguientes cuatro horas, no volví a mirar un rostro humano, todos usaban mascara, todo el tiempo. Por el mismo periodo de tiempo, Judy tuvo que esperar en el carro e ir al Wal-Mart, ya que los establecimientos de café solo ordenas en la ventanilla. Después del procedimiento, me llevaron al cuartito de recuperación donde tambaleándome me vestí. Una mujer con mascara me leyó las instrucciones. Todo se veía bien, excepto que me sentía todavía mareado por la anestesia y no recuerdo nada de lo que me dijo. Me pidió que firmara algo, pero no entendí que era espero que no me haya echo comprar nada. Me extendió mis pertenencias y me escoltó a la salida, allí estaba Judy, en el carro, con el motor encendido. Me subí al carro y escapamos de allí.

Aquí esta lo que me llama mucho la atención: en nuestras instalaciones médicas, tienden a ser fríos e impersonales en un día normal, hemos creado un ambiente solitario y estéril en los momentos que más nos necesitamos unos a otros. Si yo me sentí aislado y un poco confundido, ¿Cómo será para las personas que están experimentando enfermedades que amenazan contra su vida o incluso la muerte, sin una cara familiar o un abrazo. Necesitamos hacerlo bien.

De hecho, para los que creemos en sanidad divina, ¿de alguna manera hemos renunciado a nuestro rol de orar por nuestra gente? El llamado de imponer manos sobre los enfermos no tiene porque que cambiar debido al coronavirus. La instrucción de los enfermos de llamar a los ancianos para que vengan a orar por ellos y ungirlos con aceite sigue siendo Bíblico 101%. En momentos como estos que estamos viviendo es cuando una persona necesita consuelo, oraciones y el consejo de su Pastor(a). Debemos buscar la manera de obedecer a Dios. Y al mismo tiempo, respetar las regulaciones de la industria de la salud. Tenemos que hacerlo mejor.

El domingo pasado asistí a la Iglesia después de varios meses. Que experiencia tan extraña, Gloriosa e irritante. Es bueno congregarse con los Santos, y todos unidos alabar a Dios. es bueno mirar humanos en persona, aunque no abrasarlos sea tan difícil. Después del servicio, un joven al que no había visto por algunos años, vino a mí. El muy emocionado me extendió sus manos. Estos pensamientos cruzaron por mi mente: ¿lo saludo de mano? ¿Qué no está enterado del protocolo? Cuando en eso escucho un susurro: no estoy enfermo, así que no soy un peligro para El, no me voy a enfermar, así que Él no es un peligro para mí. Su comportamiento me decía que el buscaba una muestra de aceptación. Él estaba acudiendo a su Pastor. Así que lo salude de mano.

Alguien dijo: algo en nuestra naturaleza clama por ser amados por otros. El aislamiento es devastador para el género humano. Es por eso que el confinamiento en solitario es considerado el castigo más cruel. Gary Chapman

Escrituras Bíblicas: dos personas es mejor que una sola, para apoyarse mutuamente a tener éxito. Si una de esas personas cae, para eso está la otra, para ayudarle a levantarse. Pero si alguien cae y se encuentra solo, esta enfrenta un grave problema. Igualmente, cuando dos personas se encuentran muy cerca, se dan calor humano. ¿Pero cómo puede una persona sola sentirse arropada? Una persona que está sola puede ser atacada y derrotada, pero dos, espalda con espalda triunfaran. Tres es mucho mejor, porque cordón de tres dobleces no se rompe tan fácilmente. (Eclesiastés 4:9-12 NTV)

La falta de contacto humano genuino’ es perjudicial. Ahora hay algo así como “la fatiga de las juntas por zoom”, causado por el estrés adicional de hacer reuniones en línea. Es muy útil mientras la tecnología funciona. Pero es difícil enfocarse cuando el perro necesita atención, no proporciona el mismo efecto revitalizante que proporciona un café, una plática, un abrazo y una sonrisa. No importa que tan bien cante, no es lo mismo que mostrar que bien todos cantamos. Incrementa el esfuerzo, disminuye el ataque.

Aquí está el punto: tal vez podemos dar un paso atrás y pensar en algunas de las cosas que hicimos en los primeros momentos de pánico de este asalto viral demoniaco, en nuestro deseo Cristiano de ser amables y amorosos, creo que nos acorralaron contra la pared y permitimos que se nos clasificara como “no esenciales.” Como un antiguo tomador, entiendo completamente porque las licorerías se consideraron esenciales. Como cristiano, creo que la disponibilidad de un ministro solidario, es tan esencial como un Jack Daniels.

Pastor Virgil Stokes

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