De la abundancia del corazón / Ayuda para sanar 13

Ayuda para sanar 13: Ten Fe en Dios!

Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: “Maestro, mira, la higuera que maldijisteis se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo, tened Fe en Dios.”

(San Marcos 11:20-22 NTRV)

Fe es la confianza puesta en el carácter de Dios, cuyos caminos quizás no comprenda en ese momento.

Oswald Chambers

“Ten Fe en Dios.” Cuando Pedro señaló con asombro que la higuera que Jesús había maldecido se había secado, Jesús respondió con una sola frase. Luego empezó a instruirlos en cómo es que funciona la Fe. Cuando hablaba de Fe, Jesús claramente pensó que la primera pregunta debería ser “¿en quién creo?” como seres humanos, normalmente empezamos con la palabra “¿cómo?” o “¿qué?” tendemos a buscar nosotros la solución; Jesús es el que nos dirige al Padre. Queremos resultados, Dios quiere relación. Aprendiendo sobre la Fe, nuestra verdadera necesidad es saber quién es el portador de la Fe. ¿En quién confías?

Una de las frases cristianas más repetidas es “el Cristianismo no es una religión, es una relación.” Sin ahondar en el tema de la “religión” aceptémoslo, para la mayoría de nosotros esta frase significa que los rituales y las oraciones recitadas, las túnicas especiales o las membresías para una organización, no nos dan acceso a Él, es por medio de la obra de Jesucristo que tenemos acceso personal y podemos conocerle más íntimamente. Cuando decimos “relación” significa que [podemos comunicarnos con Dios sin la intervención de otras personas o instituciones. Generalmente, la idea de una relación incluye alguna manera de comunicación o interacción. Si tenemos una relación, es porque nos conocemos uno al otro.

Uno de los obstáculos para aprender a “ejercer” Fe, es que comenzamos a confiar en la solución, no en el que provee la solución. Nuestra Fe está en nuestra Fe, como oramos o como lo digamos, eso no es una relación, es un ritual. Me atrevería a decir que si tienes fe en algo del cual no tienes una relación, es una fe muerta. Como personas de “Fe” es importante recordar que nuestra Fe no está basada en obras que practicamos como, una organización, un predicador súper estrella o incluso un grupo de ciertas personas, Fe está basada en nuestro Padre Dios.

En el reino humano, ¿habrá alguien en quien confíes? Claro, como comprenderás no somos perfectos, pero los conoce lo suficientemente bien como para saber que si le dicen algo, lo más seguro es que es verdad. ¿Cómo llegar a conocerlos tan bien? Seguramente pasando tiempo con ellos, aprendiendo a conocer su carácter. Observando cómo es su comportamiento, escuchando lo que hablan, ayuda mucho si hacen algunos proyectos juntos, o se envuelven en algún ministerio. Siempre he dicho que haciendo viajes ministeriales es una gran oportunidad para conocer el corazón de alguien.

Cuando aplicamos estos mismos principios para tener Fe en Dios, ¿Cómo funciona eso? Si quiero conocerlo, necesito pasar tiempo con El, hablándole y escuchándolo. Necesito escuchar cómo responde y a aprender cómo es su carácter. Puedo leer su palabra, ver lo que dice. La mayoría de nosotros tratamos de hacer estas cosas como si fuera tiempo de un “devocional.” Tal vez leemos, o escuchamos algo ya grabado, u oramos algo que nos permita pensar en Dios por algunos minutos. Si acaso tu estas satisfecho de tu “vida devocional”, entonces Dios te Bendiga, pero si sientes que lo puedes hacer mejor, entonces sigue leyendo.

Antes de ahondar más en “cómo funciona la Fe”, hagamos un pequeño ajuste en nuestra relación con el creador de nuestra Fe. Si nuestra relación es prospera, la Fe será más fácil, una solución natural en lugar de una súplica desesperada. No pretendo ser un gran místico o un pensador original, pero tengo algunos consejos que pueden ayudarte a construir una relación más íntima con Dios.

  • Deja de “hacer devocionales.” Todas las mañanas, paso algunos minutos de mi tiempo, con mi esposa. Tomamos café, hablamos un rato, y oramos juntos. El resto del día hablamos, texteamos, trabajamos y vamos haciendo por la vida juntos. Todo el tiempo estamos casados, pero tenemos algunos momentos especiales en las mañanas. Igualmente, como Creyente, soy un devoto (dedicado, fiel) de Dios todo el tiempo, no solamente en las mañanas, en las mañanas paso tiempo a solas Él y yo, después el resto del día lo pasamos juntos, compartiendo, platicando, trabajando como un equipo que somos. Yo no hago “devocionales”, yo soy el devoto.
  • Recuerda el propósito. Nadie está monitoreando cuantos versículos de la palabra tú lees. No estás buscando una licenciatura en teología. El propósito de pasar tiempo con tu Padre es construir una relación, no realizar proyectos, o hacerlo que haga cosas por ti. Él está en ti. Él nunca te dejara ni te abandonara. Parte de una vida de Fe es estar constantemente alerta de su presencia. Eso empieza en tu tiempo en privado con El. Esto es personal.
  • Pasa tiempo a solas con tu Padre. Jesús dijo,” ve a tu cuarto, y cuando hayas cerrado la puerta, ora al Padre, quien es el que está en el lugar secreto;” (Mateo 6:9 NTRV) ¡haz lo que tengas que hacer para tener un tiempo íntimo y personal con Dios! intimidad es la piedra angular de una relación fuerte. Tu patio, el baño o tu oficina –busca un lugar solitario y apaga tu celular al menos una vez al día. Dile a El que estas allí solo para pasar tiempo con El. Dile que te hable.
  • Adórale. No tiene que ser un canto, no tiene que ser ruidoso, no tiene que ser largo, pero te ayuda a enfocarte en su presencia. Si quieres puedes poner una melodía para que te ayude, pero también necesita salir algo de tu boca y de tu corazón. Puedes escuchar, pero no solamente escuchar.

Si hay algún canto que te recuerde de alguna experiencia poderosa con Dios, escúchala ocasionalmente. Todavía siento un zumbido espiritual cuando escucho “Él está vivo” con Don Francisco. Lo cantamos en el primer servicio de resurrección que asistí después de haber sido salvo, y nunca voy a olvidar ese momento.

Siempre termina tu adoración con un canto que lo exalte a Él, hay cantidad de cantos muy buenos que hablan de todo lo que tengo a causa de Él, o que miserable era mi vida antes de que El me salvara, o que duro era pasar por esos tiempos difíciles. Pero los cantos tienen diferentes propósitos. Si quieres adorarle, canta acerca de Él y de sus Bendiciones. Dile acerca de tu amor y tu devoción por El. Enfoca tu mente y tu corazón solamente en El. ¡Dios, eres tan bueno!; se exaltado

  • Habla en lenguas. Este maravilloso Don te permite orar directamente desde tu corazón. Levantará tu espíritu y te ayudara a mantener tu mente callada. Todavía hay una pequeña voz en tu corazón, pero el clamor en tu cabeza, eventualmente lo apagara. Ora y canta en el espíritu, hasta que te haga sentido en tu interior. Tú te vas a saber cuándo esto pase.
  • Se realista. Humildad y transparencia, son el pago de la Fe. No trates de estafar a Dios, ni siquiera lo intentes. Si fallaste, habla con El al respecto. Si tu fe se tambalea, díselo a Él. Si estás enojado con alguien, ¡”confiésalo”! Él ya lo sabe, Él te ayudara si tú hablas con el de eso.
  • Silencio. Una relación requiere de dar y recibir, no solamente seas tú el que hable, asegúrate de darle la oportunidad al Padre de que Él también hable. Él te quiere ayudar, te quiere guiar, y ensenarte. ¡déjale!
  • Lee su palabra. Toma una nueva actitud cuando leas su palabra. Este no es el tiempo para recibir nueva información. Hay un lugar para estudiar diligentemente, pero este es un tiempo para recibir nueva impartición. La palabra que estas oyendo fue inspirada, transpirada por Dios a quienes la escribieron. Si tú se lo permites, respirara sobre ella de nuevo y le dará vida a tu corazón. Mientras lees, medita, imagina, detente y procesa. Hazle preguntas al creador, luego lee las escrituras. Que te está hablando Dios. Jesús dijo; “es el Espíritu el que da vida; la carne nada aprovecha. La palabra que yo te hablo viene del Espíritu, y son vida. (Juan 6:63 NTRV)” deja que Él tome esas palabras de la página del libro y sea El quien te las diga.

Muchos años atrás, en un tiempo de frustración con algunos de mis feligreses en sus continuas fallas, me encontraba hablando con el Señor acerca de cómo ayudarlos. El hablo a mi corazón estas palabras: “El problema con la mayoría de las personas de oración, es que no llevan una vida de oración.” A lo largo de los anos, he descubierto que es una realidad por qué le llamamos una “vida devocional.” La vida es muy ocupada, demanda de toda nuestra atención. Para algunos de nosotros, simplemente dejamos de pasar tiempo a solas con el Señor. Empezamos a substituirlo por música cristiana en el radio del carro y oramos cuando vamos de camino al trabajo. “acomodamos” a Dios en nuestro ocupado día. Para muchos otros, el tiempo empieza con un ritual religioso, leemos un libro, o un pasaje bíblico ya prescrito. Repetimos algunas oraciones superficiales. Y ya está, es todo por hoy. Ahora ya puedo salir a la vida “real.” No vida, no realidad, no relación.

Aquí está el punto: nuestra Fe para recibir de Dios está fundada en nuestra relación con Dios. Ciertamente podemos aprender principios que funcionan, y los podemos aplicar a las circunstancias de nuestra vida. Pero si solo aplicamos los principios por el solo hecho de obtener resultados, estamos estableciendo un ritual religioso. Como creyente, creo en los principios porque conozco el carácter del creador. Cuando las cosas van mal, cuando la formula no se mira que está dando resultados, es la fuerza que viene de la relación con El la que me ayudara a sobrepasar esto.

Siguiente paso: si sientes que la relación está debilitándose, toma el tiempo y el esfuerzo de volver al camino. Nunca está de más de hacer una auto-evaluación y hacer algunas mejorías. Empieza poco a poco por cambiar algunas cosas. Has algo nuevo cada día, cambia los tiempos, cambia el orden de tu tiempo en privado con Dios. Si todavía no tienes un tiempo a solas con Dios, hoy es el tiempo de tenerlo. Cada día toma una de las sugerencias y aplícalas a tu vida. Léelo, piénsalo, y encuentra la manera de aplicarlo en tu tiempo con el Señor. Toma notas de todo lo que meditas ¡esto va a empezar a hacer la diferencia!

Confía en Jehová, y haz el bien; y habitaras en la tierra, y te apacentaras de la verdad. Deléitate en sí mismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en El; y El hará.

(Salmos 37:3-5)

Pastor Virgil Stokes

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