De la abundancia del corazón: Aprendiendo a esperar

Construyendo personas de sustancia para obras de poder

¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creo los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance. El da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantaran alas como las águilas; correrán y no se fatigaran; caminaran y no se cansaran. (Isaías 40:28-31 NVRV)

Al ponerme de pie de mi silla al final de mi tiempo de oración el domingo pasado. Mientras me levantaba, el Espíritu Santo me hablo como un susurro, “ensénales a esperar.” Ya sabía a qué se refería, hacia unos días atrás había ministrado a un grupo de líderes, cuando los animaba a hablar en el Espíritu hasta que su mente se calmara, me sorprendió la expresión de asombro de muchos, como si no supieran de lo que estaba hablando. Eso me hizo pensar en las cosas simples del espíritu que parecen escaparse de nosotros.

Al comienzo de mi caminar cristiano fui bendecido al aprender el beneficio de “esperar en el Señor”, no significaba simplemente ser paciente y esperar a que El hiciera algo, significaba entrar a su santa presencia por medio de la oración y la adoración, especialmente adorando en otras lenguas. Significaba quedarse en silencio en su presencia hasta que El hablara. Hay dos tipos de espera, la corporativa y la individual.

  • Espera corporativa: cuando Habacuc profetizo, “más Jehová está en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra.” (Habacuc 2:20 NVRV), estaba animando a los hijos de Israel a tomarse el tiempo para escuchar a un Dios que habla, a diferencia de los ídolos tontos de las creencias paganas. Si quieres ver el Espíritu de Dios moverse en el servicio, toma el tiempo de esperar. Ensene a su gente a orar en otras lenguas, a mantenerse alerta ante el toque de Dios y esperar a que Él hable. El resultado, personas escuchando del cielo de una manera fresca y poderosa. (Salmos 52:6-9)
  • Espera personal: cualquier día es bueno para esperar que Dios nos hable, en nuestra privacidad, también puedes hacerlo en intervalos durante el día. Yo solía tomarme la hora del almuerzo para estar solo, adorándole en el Espíritu y escuchar su dirección. Hay dos tiempos donde particularmente es muy importante esperar en su presencia: cuando estoy buscando su dirección y cuando estoy física y emocionalmente agotado.
  • Toma de decisiones: el objetivo de mi vida es obedecer a Dios, no solamente tomar decisiones razonables, sino ser obediente a su dirección. Esperar en El debería ser nuestra prioridad. Orando, alabando, leyendo las escrituras, y disfrutar de su presencia saca mi cabeza del camino y permite que mi corazón este tranquilo y sensibilizado al toque de su mano. ( 1 Reyes 19:11-13)
  • Refrigerio espiritual: una de las plagas en estos tiempos modernos de la vida es simplemente agotamiento. Exceso de trabajo es ciertamente un problema, pero aún más, la carga espiritual y emocional de la vida en el ministerio se han convertido en un agotamiento implacable. Necesitamos tiempo para recargarnos. No puedes correr en vacío por largo tiempo, y el precio por tratar es muy alto. Cuando me encuentro solo sentado, o cuando estoy caminando, o en mi carro, a menudo apago toda entrada sensorial – nada de series, nada de servicios grabados, no música enlatada, pero si alabar y adorarle muy fuerte hasta estar más consciente de sus maravillas que de mis propias preocupaciones, El realmente renueva mis fuerzas. ( Isaías 40:28-31)

Escrituras Bíblicas: alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalare. En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en el en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de Él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah (Salmos 62:5-8 NVRV)

Alguien dijo: “Si faltaba honestidad de corazón y rectitud ante Dios o si no esperaba pacientemente a Dios para recibir instrucciones si prefería el consejo de mis semejantes a las declaraciones de la palabra de Dios, cometía grandes errores.” George Muller

Aquí está el punto: hacerlo en mis propias fuerzas es agotador. Usar mi propio entendimiento es inadecuado, ministrar para el Señor y esperar su guía y fortaleza es vigorizante. Toma el tiempo para orar y alabar en el Espíritu, lee y medita en la palabra, escucha atentamente hasta que sientas paz y quietud dentro de ti. No te muevas hasta que él lo haga. Como dice aquel coro: “enséname, Señor, enséname, Señor, a esperar en ti.”

Pastor Virgil Stokes

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