De la abundancia del corazón – Edición Especial 2

Seamos personas de sustancia. Hacienda obras de poder

¡Unámonos, Amigos!

Un hombre con lepra vino y se arrodillo frente a Jesús, rogando que le sanara. “si tú quieres, sáname y límpiame,” dijo. Movido por compasión, Jesús se acercó a Él y le toco. “si, si quiero” le dijo, “!se sano!”

(Marcos 1: 40-41 NTV)

Luego el líder de la sinagoga local, cuyo nombre era Jairo, llego allí. Cuando miro a Jesús, cayó a sus pies suplicándole fervientemente. “mi pequeña hija se está muriendo,” le dijo. “por favor ven y pon tus manos sobre ella: y sánala para que pueda vivir.” Jesús fue con él, y toda la gente les siguió, amontonándose a su alrededor.

(Marcos 5:22-24 NTV)

Hubo un día en que los padres trajeron a sus hijos para que Jesús les tocara y les Bendijese. Pero los discípulos se oponían a que los padres molestaran a Jesús. Pero cuando Jesús se entera de lo que estaba sucediendo allí, se molestó con sus discípulos. Les dijo, “dejen que los niños vengan a mí. ¡No los detengan! Pues el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños.

(Marcos 10:13-14 NTV)

Hemos estado bajo una orden de “quédate en casa” por cerca de un mes ya. Los reporteros que nos dan las noticias por televisión han comenzado a profetizar que nuestras vidas cambiaran permanentemente por los ajustes que hemos hecho para detener el virus. Algunos opinan que ya nunca nos vamos a poder saludar de manos otra vez. De hecho, cualquier contacto físico será un Tabú. Otras profecías es que teatros y restaurantes tendrán bastantes espacios de “distancia social.” Esto tal vez está incluyendo a las ¡Iglesias! Algunos incluso proyectan que las Iglesias tendrán sus servicios principalmente en línea. No más reuniones masivas. El tonto (¿en plural seria tontos?) Dice que todo esto va a estar bien, que vamos a ser una sociedad más saludable. Yo no estoy tan seguro.

Mis interacciones públicas más recientes han sido principalmente en la tienda de comestibles, ya que ese es el único lugar al que voy. Me ha sorprendido lo difícil que es funcionar en una multitud de personas paradas a seis pies de distancia con los rostros cubiertos. Mucha de nuestra comunicación proviene de nuestras expresiones faciales: una sonrisa o un ceño fruncido, una mandíbula caída o una expresión burlona. Esto me vino a la mente cuando casi choco con otro carrito de mandado en la intersección de la fila de la caja y el pasillo de condimentos. Normalmente, simplemente sonreiría muchísimo, asentiría y diría “!discúlpeme necesitan poner una luz en esta intersección!” la idea es tranquilizar a la persona. En este caso, me di cuenta de que me veo como un asaltante en potencia, muy alto y barbón. Y cuando trate de hablar para suavizar la situación, mi voz se apagó. Sonó mas como “ummurgumeee. Ayneegaietoshun.” La persona no se miraba nada cómoda. Todo lo que pude oír de debajo de su máscara al tiempo que hacíamos el movimiento de distancia social, fue “ickogyggotafist.”

Caminando hacia las verduras, me topé con otra dama. Ella estaba inspeccionando las cebollas en lo que yo tomaba unos camotes. Separados por nuestros carritos, cada uno camino hacia un punto de verduras y tomamos una de esas pequeñas bolsas de plástico transparentes del rollo con lasos retorcidos de debajo. Los dos nos quedamos parados en silencio tratando de abrir la bolsa. Como siempre, las puntas están pegadas y es imposible tratar de abrirlas. Nos miramos uno al otro y fue uno de esos momentos maravillosos cuando el sentido del dilema nos unió. Usando sonidos y lenguaje de signos, los dos estuvimos de acuerdo en que lamberse los dedos era el mejor método para despegar las puntas de las bolsas. Le dije, yo te cubro de los policías de la cuarentena para que te mojes los dedos por debajo de tu mascara ellos no te consideren “impura.” Ella me devolvió el favor.

Así que, sin más preámbulos, aquí está mi lista actual de cosas para las que hare campana en cuanto esta temporada pase:

  • Voy a saludar de mano si quieres venderme algo, contar con mi voto, o incluso ser parte de mi circulo de conocidos favoritos, de seguro habrá un momento en el cual estrechare tu mano, mírate a los ojos y evalúa rápidamente tu alma.
  • Voy a abrazar a mis amigos, si necesitan de un abraso la causa de contacto físico causa todo tipo de problemas mentales, emocionales y físicos. Realmente es necesario algo así como “necesito un abraso.” Esto puede ser un peligro a largo plazo más grande que este bicho. Hechos 20:37; Lucas 15:20.
  • Pondré manos sobre los enfermos Jesús era un Ministro “en persona”. El tocaba al leproso ponía sus manos sobre los niños, y hacia todo un largo recorrido hasta la casa de Jairo para poner sus manos sobre una niña. Él nos mandó a poner manos sobre los enfermos, no mandarles un texto. La tecnología no es un sustituto de la presencia personal. Marcos 16:18
  • Me reuniré en la Iglesia para adorar el Señor habita en las alabanzas de su pueblo, no de su persona. Incluso menciono una reunión donde dos o tres. ¡si, lo hizo! Hay una presencia especial cuando nos reunimos en su nombre en un mismo lugar. Hechos 2:1-4
  • Iré a l Iglesia para que me ensenen, me equipen y me motiven no tengo ningún problema viendo una enseñanza por la pantalla. (en realidad no hago esto muy seguido en mi estado natural.) en esta situación actual, no tenemos otra opción, y algo de palabra es mejor que nada de palabra. Sabiendo que el tipo que te vendió su CD dice lo contrario, es seguro que la unción es un fenómeno en persona. Pablo lo dijo repetidamente, el necesitaba ver sus caras. Romanos 1:9-11; 1 Tesalonicenses 2:17-18; 3:9-10
  • Me sentare y partiré el pan con la gente que amo seis pies está muy alejado para entablar una conversación intima. ¿Cómo voy a probar un bocado de tu comida si estás del otro lado del golfo? Para tener compañerismo, los dos compañeros tienen que estar en el mismo barco. Juan 12:1-3

Aquí está el punto: los seres humanos necesitan contacto humano. Como cristianos, nos necesitamos unos a otros, no solamente un mensaje en Facebook, sino un encuentro más cercano. Gracias a Dios por la tecnología que tenemos. Nos corresponde a nosotros saber usarla, especialmente para invadir al mundo de aquellos que parece que viven en Digitalaland. Pero cuando somos parte de una Iglesia, es nuestra responsabilidad reunirnos y debemos reunirnos. Para la persona enferma, la presencia personal del ser humano es llena del Espíritu Santo y así mismo es sanado(a). Hay muy poca evidencia Bíblica que diga que el orar por alguien que está lejos, haiga recibido sanidad. Aun Jesús regularmente estaba viajando largas distancias para llevar sanidad.

Nuestra situación actual es única. Hicimos los ajustes que teníamos que hacer. Es nuestro deber proteger a otros. Estamos cooperando, no porque tenemos que, pero porque es lo correcto. Pero a largo plazo, no nos conformemos con una simulación de lo mejor de Dios. La tecnología es buena, pero lo bueno, es a menudo lo mejor del enemigo. Yo no quiero ver pasar la vida a través de la computadora. ¡Unámonos!

Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el dio de su regreso se acerca. (Hebreos 10:25 NTV)

Pastor Virgil Stokes

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