De la abundancia del corazon / Ayuda para sanar 4

Ayuda para sanar 4: ¡he aquí el amor!

He aquí cuán grande amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a Él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

(1 Juan 3:1-3 NTRV)

Dios nos ama a cada uno de nosotros como si fuésemos uno mismo.

–Augustine

Dios te ama, esa es una declaración verdadera, así seas creyente o no, Dios ama a todo el mundo, así que dio a su hijo único para que muriera por nosotros, y más aún, por cada uno de nosotros. Él nos ofreció la salvación a todos. Su amor fue el motivo. Esa es la imagen de su divino amor por la humanidad: mientras éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Juan lo dijo de esta manera, “en esto consiste el amor; no en que nosotros hayamos amado a Dios, si no en que él nos amó a nosotros, y envió a su hijo en propiciación de nuestros pecados. (1 Juan 4:10 NVRV)” si estas tratando de entender la magnitud del amor de Dios, solo mira la cruz. Jesús fue tu substituto – tú merecías morir; y sin embargo El murió por ti.

Aquí está el problema, que no todos son salvos, aunque la oferta está disponible para todos. Cuando era muy joven, a menudo salía a las calles y repartía tratados con el plan de salvación, a medida que la gente pasaba, les extendía un tratado diciéndoles, “Jesús te ama.” De vez en cuando alguien se detenía y conversábamos, algunos otros maldecían, pero la mayoría solo seguían caminando. El amor está disponible solo que la mayoría no lo creen o no lo reciben. Tratándose de sanidad, pasa exactamente lo mismo. Dios nos ofrece sanidad porque nos ama, desafortunadamente, el hecho de que él nos ama a todos, no significa que todos seamos sanos.

Las buenas nuevas son: que al tu poner tu Fe en la obra terminada de  nuestro Señor Jesucristo, entraste a un nivel completamente diferente del amor de Dios. Él te ama de una manera más íntima, más convincente que el amor con el que ama al mundo. El Apóstol Juan lo dice de esta manera: “pero a todos los que creyeron en El, y le recibieron, les dio el derecho de ser llamados hijos de Dios. (Juan 1:12 NV)” ¡tú eres parte de la familia!” él te ama como un Padre ama a su hijo, no como Dios extendiendo su gracia hacia un pecador. Esa es una relación muy diferente.

La noche antes de su crucifixión, Jesús les dijo a sus discípulos que un nuevo día venia: “en aquel día, pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogare al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo Salí de Dios. (Juan 16: 26-27 NVRV)” por favor detente un momento y piensa en la progresión. Por cuanto Dios amo al mundo, que ha dado a su hijo (Juan 3:16). Para aquellos que aman a su hijo, él nos ha dado el privilegio de ser llamados sus hijos. (Juan 1:12). Para aquellos hijos, les da acceso personal a sí mismo, porque “el Padre mismo les ama.”

Para el mundo, Él es Dios. Para la Iglesia y para ti, él es “Padre.” Recuerda lo que dijo Pablo sobre la experiencia de la salvación. Cuando viniste a Él, el Espíritu Santo cayó sobre ti, transformo tu corazón, y deposito en ti el gozo de nuestro “Abba Padre” (Romanos 8:15) eso nos da una idea del papel que hace el Padre en tu vida. El hecho de que así es como marco el comienzo de tu vida con El, muestra que el ser su hijo es importante, y que para tu corazón aclamar al “¡Padre!” es algo muy especial.

Juan dijo que deberíamos de “!discernir que clase de amor nos ha dado el Padre!” estas son palabras sabias. Este es un aspecto del amor nuevo y diferente, disponible solo para aquellos que han sido adoptados por la familia de Dios. Pablo dijo, “por esta razón doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo. (15) De la cual toda descendencia en el cielo como en la tierra es nombrado” Él te dio su nombre, te agrego a la familia. Juan siempre creyó que esta clase de amor es algo para “considerar” antes de seguir avanzando y querer encontrar el agujero en nuestra doctrina de sanidad, tenemos que llenar este: el agujero del Padre.

Uno de los errores más comunes que cometemos cuando leemos la Biblia es entender el lenguaje de las escrituras a través del lente de nuestra propia experiencia humana. Lo hacemos con un término de “amor”, atribuyendo todo tipo de emociones y pasiones humanas al desinterés del sacrificio del amor inmaculado de Dios. Igual hacemos lo mismo con la idea de “Padre.” No importa cuán maravilloso sea tu Padre terrenal, Él no es una imagen precisa de lo que Dios quiere decir cuando dice “Padre”, de la misma manera, no importa cuán malo, violento, o ausente pueda ser tu Padre terrenal, eso no es un indicador de como Dios el Padre te ama.

Uno de los Proverbios favoritos de mi Padre era, “hiciste tu cama, tendrás que dormir en ella.” Queriendo decir que si mis problemas fueron causados por mí mismo, de la misma manera el me haría salir de ellos. Todavía tengo que recordarme a mí mismo que mi Padre celestial acude a ayudarme cuando le aclamo, aun así y me haya metido en un lio. (Salmos 91:15) todos tenemos algo de estas imágenes de “mala teología” del Padre. Tal vez es tiempo de considerar lo que Dios Padre quiere decir cuando se llama a sí mismo “Padre.”

NEXT STEP: vale la pena el esfuerzo de considerar de donde sacaste tú, la imagen del Padre. Toma un pedazo de papel, o abre una página en blanco en tu aplicación, imagínate a tu Padre celestial. ¿Qué aspectos de su carácter te recuerdan a tu Padre terrenal? ¿Crees que son exactamente iguales? ¿Cómo esto afecta en la manera en que te acercas a Dios? ¿Cómo esto afecta en la manera en que crees que Dios te ve? Para cada una de estas preguntas, ve a la palabra y lee que Dios dice acerca de ellas… Esta semana, pon tu nombre en la oración de Pablo en Efesios capitulo uno:

Le pido a Dios, el glorioso Padre de nuestro Señor Jesucristo, que me de sabiduría espiritual y discernimiento para poder crecer en conocimiento acerca de Él. Oro para que de mi corazón sobreabunde la luz de Dios. Para poder entender cuál es la divina esperanza a la cual él nos ha llamado, parte de su pueblo santo la cual es rica y gloriosa herencia. También oro para poder entender la increíble grandeza de su poder hacia mí, que le creo. Este es el mismo poder supremo que le levanto a nuestro Señor Jesucristo de los muertos y lo sentó en el lugar de honor a la diestra de Dios en los reinos celestiales.

(Efesios 1:17-20 NTV adaptada).

Pastor Virgil Stokes

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