¡Manténte firme!

Cuando Dios nos habla, solemos creer que lo que nos dice sucederá muy pronto. Es posible, pero no es la norma. En el consejo que Dios le da a Habacuc vemos que, una vez que hemos escrito la visión, puede que tarde un tiempo en cumplirse. ¡No te rindas!

Escribe la visión

Cuando Dios da dirección para su vida o ministerio, escríbalo. Hasta que no lo escriba, no es más que un sueño imposible. Carece de sustancia. Escribir le obliga a expresar las ideas de manera coherente. Si no puedes escribirlo, es que no lo entiendes. No podrás compartirlo eficazmente con los demás.

Barandillas de guía: Solo compra lo auténtico.

Asegúrate de poner a prueba tus revelaciones antes de hacerlas pasar por algo que viene de Dios. Si te equivocas, sé capaz de admitirlo. Eso te dará más credibilidad, no menos. No hay prisa, tenemos toda la eternidad y un Dios que conoce el final desde el principio.